Cuello de botella

¿Has sentido alguna vez la necesidad de hacer cosas y no poder elegir qué hacer por la cantidad de cosas disponibles?.

Las cosas que me gusta hacer quizá no sean las más lógicas, eficientes o productivas económicamente y eso hace que piense que no debería hacerlas.

No soy capaz de hacer nada por el simple hecho de hacerlo, no soy capaz de perder el tiempo, no soy capaz de disfrutar de la vida si no es productiva.

Recientemente he descubierto los motivos que han hecho que llegue a esta sensación.

He trabajado demasiado, durante toda mi vida. Empecé a trabajar con 11 años en mi propio negocio de discotecas que mi padre creo para mí, con la responsabilidad que ello supone. Yo no se lo pedí, no imaginé que fuera siquiera posible, los niños no trabajan, o por lo menos, no deberían.

Recuerdo el día que me dijo, vas a montar una discomovil en una falla del 15 al 19 de marzo, no consigo recordar con cuanto tiempo de antelación me lo dijo, pero no fue mucho. Yo tenia que conseguir la música (en cd) y prepararme para algo que no había hecho nunca, solo había jugado con equipos de sonido y mesas de mezclas, como un niño.

Continué así durante años en fiestas y eventos especiales, fallas, fiestas del pueblo y navidad.

Me pasé la infancia intentando cumplir las expectativas de mi padre. Eso junto situaciones que vinieron despues hicieron que me volviera intolerante a perder el tiempo.

Ahora estoy reescribiendo mis creencias y aprendiendo a vivir siguiedo mis pasiones sin intentar cumplir las expectativas de nadie.

Voy a contarte las cosas que hago para conseguirlo.

Paco.

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